Avulsión dental: ¿qué debo hacer si mi hijo se cae y se rompe un diente?

Avulsión dental: ¿qué debo hacer si mi hijo se cae y se rompe un diente?

Una de las urgencias más comunes que atendemos en la clínica, cuando se trata de niños y adolescentes,
es la fractura dental por un accidente en la boca. Una caída fortuita, un impacto jugando o practicando un
deporte son situaciones frecuentes y de riesgo para los dientes de los pequeños, en especial las «paletas»
frontales. En la dentición temporal, el mayor número de accidentes suele pasar en niños de hasta 3 años,
cuando empiezan a gatear y a andar.

Hay diferentes tipos de traumatismos bucales (luxación, concusión, extrusión…), pero hay dos lesiones en
especial que necesitan un «protocolo» urgente de primeros auxilios para «salvar la vida» del diente: la
avulsión y la fractura dental.

La avulsión dental. Es cuando el diente (corona y raíz) es expulsado de su alojamiento, sale
completamente de su alvéolo y se desprende del hueso, a causa de un impacto muy fuerte.

La fractura o rotura dental. A menudo suele caer un trozo del diente por el impacto y el tratamiento de
recuperación en la clínica no es tan complicado. A causa del golpe puede resultar afectado el esmalte, la
dentina o, si es muy fuerte, llegar hasta dañar el nervio.

Saber actuar los primeros minutos es importante para conservar la pieza natural fracturada y acudir
rápidamente en el dentista de urgencias.

Primeros auxilios en caso de accidente

Ante un caso de traumatismo bucodental, lo primero que el adulto debe hacer es mantener la calma para
ayudar al niño, en estado nervioso, ante el dolor y la sangre, a tranquilizarse y a colaborar.

Después de revisar su boca, limpiarla y localizar la lesión, habrá que recuperar el fragmento del diente y
conservarlo hidratado (con leche o suero fisiológico) para llevarlo a la clínica.

En caso de avulsión dental, que la pieza haya salido totalmente de su cavidad, habrá que encontrarla
cuanto antes. Si es un diente de leche, no hay que correr porque los temporales no se pueden reimplantar.

-Procuraremos sujetarlo por la corona y evitaremos tocar la raíz o limpiar esta parte.

-El siguiente paso es colocarlo de manera provisional en el alvéolo y acudir inmediatamente al dentista
de urgencia.

– Mientras tanto, haremos morder algún algodón o gasa para presionar el diente y mantenerlo en una
posición adecuada.

-También podemos transportarlo en un recipiente con leche (mejor entera) o suero fisiológico.

– Otra opción es que el niño lo lleve dentro de la boca, entre la mejilla y las encías con saliva, su medio
natural.

-No utilizar agua del grifo o de botella.

Después de estas primeras medidas habrá que buscar atención de un profesional en un tiempo que no
exceda de las dos horas.

Una vez en el centro dental, el especialista efectuará un examen clínico del paciente y le prescribirá
antiinflamatorios o antibiótico según el grado de la lesión. También le recomendará la aplicación local de
hielo para la inflamación y hará el procedimiento de restauración del diente.

En semanas posteriores será importante llevar a cabo revisiones de control para comprobar la salud del
diente y si conviene o no realizar una endodoncia.

Las secuelas de un traumatismo dental no tratado pueden afectar el bienestar y la salud oral del menor. Es aconsejable comentar al odontólogo si el niño practica algún deporte de contacto para valorar si es
necesario que utilice un protector bucal o no.